RES POLITICA MUNDIALIS - 23. ¡CRIMINALIDAD CERO!

 23. ¡CRIMINALIDAD CERO!

"BUKELE STYLE" en PERÚ: 

 LA REVOLUCIÓN POLÍTICA DE JOSÉ JERÍ

Inspirado en el Modelo Salvadoreño y con un liderazgo joven, enérgico, mediático y vertical, el nuevo mandatario peruano adopta el "manual Bukele" en una transición de alto voltaje político

Por Joseph Abraham Villacorta Olano, M.D.



UN NUEVO GIRO EN EL PERÚ

El estilo Bukele llega a nuestro país con José Jerí


Desde su asunción el 10 de octubre de 2025, José Jerí ha anunciado que su Gobierno será de “transición, empatía y reconciliación nacional” y que el país “debe declarar la guerra al crimen”. 

Su estilo recuerda al de Nayib Bukele: acción rápida, foco en seguridad, mensaje directo, y voluntad de romper con lo tradicional. A continuación examinamos las principales políticas que promueve y lo que eso significa para el Perú.


1. Seguridad y mano dura contra la delincuencia

Jerí lanzó uno de sus primeros ejes como “guerra al crimen”. Inspirado por modelos ejecutivos que privilegian la acción sobre el debate prolongado, el actual presidente apuesta por resultados visibles: patrullaje intensificado, estado de emergencia,  presencia del Estado en zonas antes “dejadas” y reformas de instituciones policiales.

El enfoque recuerda a Bukele en El Salvador, que combinó despliegues espectaculares con comunicación directa a la ciudadanía. En Lima y otros centros urbanos, la inseguridad es un tema recurrente, y Jerí apuesta a que un cambio de estilo marque la diferencia. Será clave ver si este impulso se acompaña de garantías legales y respeto al debido proceso, un talón de Aquiles frecuente en modelos de “mano dura”.


2. Comunicación directa, redes sociales y personalismo

Al igual que Bukele, quien domina redes sociales y construye un vínculo directo con el público, Jerí llega joven (38 años) y apela a un perfil más “digital”, más ágil. Esa presencia mediática sirve para que la ciudadanía sienta un Gobierno cercano, pero también implica riesgos: menor tolerancia al contrapeso, críticas u oposiciones.

En su discurso inaugural y en entrevistas, Jerí puso énfasis en “empatía”, “reconciliación”, pero también “buscar culpables” y “no tolerar impunidad”. Ese doble mensaje (cariño con algunos, firmeza con otros) marca un tono bifronte: cercano al ciudadano “de a pie”, pero duro con adversarios o estructuras corruptas.


3. Reformas institucionales rápidas y simbólicas

El "Bukele Style" incluye medidas simbólicas que generan impacto mediático aunque su eficacia a largo plazo pueda debatirse. Jerí interviene en institutos de seguridad, propone auditorías exprés, cambios en las jefaturas de la policía y del sistema judicial. Aún más, su Gobierno “de transición” puede privilegiar acciones visibles más que reformas largas y técnicas.

Por ejemplo, cambios en el gabinete se hicieron con prontitud. La velocidad pretende mostrar que ¡ se actúa ya ! , lo que apela al hartazgo ciudadano frente a la corrupción, la ineficiencia y la inseguridad. Pero el riesgo reside en que sin estructura sólida, esas medidas queden en gestos temporales.


4. Nacionalismo funcional y discurso de unidad

Bukele supo combinar puesta en escena de “orden” con apelaciones al patriotismo y al “nosotros”. Jerí no es la excepción: habla de reconciliación nacional, de dejar atrás la crisis política de los últimos años, de que “todos los peruanos” participen en la reconstrucción. 

Ese discurso puede ser potente en un país que ha visto frecuentes cambios de Gobierno, crisis institucional y protestas sociales. Pero también trae la tensión de cómo se manejarán los derechos civiles, la disidencia y la rendición de cuentas, cuando se privilegia la “unidad” sobre el debate abierto.


5. Transición breve: ¿ventaja o desventaja?

Una diferencia importante: el mandato de Jerí será de transición (hasta julio de 2026) pues asumió por vacancia de la anterior presidenta.  Esto limita el horizonte temporal de su Gobierno —y al mismo tiempo puede proporcionar libertad para actuar sin las ataduras de una campaña electoral.

Desde la lógica Bukele-style, el momento breve puede justificar medidas drásticas: “vamos a hacer lo que se debe en este lapso”. Pero también significa que el peso de institucionalizar cambios reales será mayor: las reformas de fondo suelen requerir más tiempo. El desafío será que lo que se haga no quede como “flash” sino que siente bases para quien venga después.


REFLEXION FINAL

El nuevo presidente del Perú arranca su mandato con un estilo que mezcla comunicación directa, mano dura en seguridad, reformas rápidas y un discurso de renovación. Se inspira claramente en modelos ejecutivos como el de Nayib Bukele. La apuesta es alta: atraer el apoyo de una ciudadanía cansada de la inseguridad y la política tradicional. Pero la línea es delgada: demasiada velocidad sin controles puede derivar en autoritarismo o debilidad institucional.

Si Jerí logra equilibrar firmeza con respeto al sistema democrático, podría dejar una huella positiva. Si no, la transición podría convertirse en otro episodio más de gobiernos efímeros con grandes promesas y pocas bases perdurables. Para el Perú, es una gran oportunidad de salir de esta gravísima crisis de criminalidad y violencia en la que estamos sumergidos desde hace mucho tiempo.


¡290 DÍAS DE TRANSICIÓN CON PUÑO DE HIERRO!


23 de octubre 2025

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