RES POLITICA MUNDIALIS - 28. VERGÜENZA INTERNACIONAL

28. VERGÜENZA INTERNACIONAL

Cuando la Política Peruana Se Arrastra hasta la Ridiculez y el Hartazgo

Por Joseph Abraham Villacorta Olano, M.D.


LA SERVIDUMBRE DEL PODER


Detrás del discurso igualitario de la izquierda se esconde la vieja práctica del abuso y el desprecio por la dignidad humana.



La vergüenza tiene nombre, rostro y curul. El Perú entero y el mundo, han sido testigos de uno de los episodios más humillantes de nuestra historia parlamentaria: una congresista de izquierda, convertida en símbolo de la degradación moral del Congreso, utilizó a sus propios asesores —pagados con los impuestos del pueblo peruano— como si fueran sus sirvientes personales. Que le corten las uñas de los pies, que cocinen en su casa, que la atiendan como a una reina de la mediocridad. Este nivel de indignidad no solo ultraja la ética pública, sino que pisotea la dignidad humana y la conciencia nacional. El Congreso hace tiempo perdió la decencia y la vergüenza El Congreso de la República, que debería ser el santuario del debate democrático, se ha transformado en un circo de escándalos, abusos y miserias morales. Ya no se legisla para el país, sino para los intereses, las prebendas y los caprichos personales. Lo de esta congresista de izquierda no es un caso aislado: es el reflejo de un sistema corroído por la impunidad y por la falta de vergüenza. ¿Cómo puede el pueblo confiar en una institución que se ríe de su miseria mientras abusa de su dinero? Afrenta a la dignidad nacional Cada salario malgastado en esos “asesores” obligados a realizar tareas domésticas es un golpe directo al corazón del Perú trabajador. Es una bofetada a los millones de ciudadanos que se levantan cada día para ganarse el pan con el sudor de su frente. Es una afrenta al país que aún cree en la decencia, en el deber, en la autoridad moral. ¿En qué momento se perdió todo pudor? ¿En qué instante dejamos que el Congreso se convirtiera en una comedia de abusos y miserias. Impunidad con un costo moral muy alto La verdadera tragedia no está sólo en el acto, sino en la impunidad que lo rodea. Cuando una congresista humilla a sus empleados, no solo comete una falta ética: destruye el principio de autoridad moral que debería sustentar toda democracia. Si esto queda impune, ¿qué mensaje enviamos? Que el poder da licencia para degradar al otro. Que ser congresista equivale a tener siervos en vez de servidores públicos. Nuestra patria exige decencia El pueblo peruano ya no soporta más abusos. Exige respeto, exige justicia, exige un Congreso que represente su dignidad y no su vergüenza. Debe ser sancionada con la máxima severidad, no solo por su conducta, sino por el daño moral que ha infligido a la nación. Este caso debe marcar un antes y un después: o el Congreso limpia su nombre, o el pueblo terminará por cerrarle las puertas de la historia. Nuestro Perú merece respeto La política no puede seguir siendo el basurero donde se reciclan los peores ejemplos de conducta humana. El Perú merece líderes con ética, no con esclavos; representantes con vocación, no con servidumbre. El Congreso debe recordar una verdad elemental: el poder no es privilegio, es servicio. Y quien lo olvida, no merece ocupar ni un solo minuto la curul que el pueblo le confió.

UNA VEZ MÁS, LA IZQUIERDA HUMILLÓ AL PERÚ

30 de octubre 2025

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