RES POLITICA MUNDIALIS - 31. LA ZAPATILLA IZQUIERDA DEL FUTBOLISTA SOCIALISTA PERDEDOR

31. LA ZAPATILLA IZQUIERDA DEL FUTBOLISTA SOCIALISTA PERDEDOR


Por Joseph Abraham Villacorta Olano, M.D.



Dicen que la encontraron en mitad del campo, aún húmeda de barro y de promesas. Era una zapatilla izquierda, vieja, gastada, socialista. Su dueño había salido corriendo del estadio antes de que terminara el partido, gritando que la cancha estaba inclinada hacia la derecha.


En realidad, el campo estaba parejo. Lo que estaba torcido era su mirada.

Cada vez que perdía la pelota, culpaba al capitalismo. Cada vez que fallaba un pase, acusaba al árbitro de burgués. Y cuando el marcador se volvió vergonzoso, habló de sabotaje internacional y conspiración mediática.


Jugaba con pasión, eso sí, pero con la pasión equivocada: la de quien prefiere la queja al entrenamiento, el discurso al gol. Corría más la boca que las piernas. Cuando alguien lo superaba, pedía “igualdad de oportunidades”, no por justicia, sino por pereza. Quería que todos corrieran a su mismo paso cansado, para no sentirse tan atrás.


La zapatilla izquierda quedó ahí, sola, como emblema de su derrota y de su ideología. Le llamaban “la zapatilla del pueblo”, pero nadie quiso calzársela. Olía a fracaso, a sudor viejo de revoluciones mal jugadas. En su interior se podía leer, casi borrado, un lema escrito con marcador rojo:

“La culpa nunca es mía.”


El resto del equipo siguió jugando. Los rivales —los “imperialistas del balón”— marcaron más goles. Los espectadores se cansaron de oír discursos sobre justicia deportiva y subsidios de puntos. Mientras tanto, la zapatilla seguía allí, como un monumento a la ineficiencia.


Dicen que, cuando cayó la noche, alguien del público la recogió. La observó con ternura y la puso en un museo de curiosidades políticas, entre una máquina de escribir rota y una estatua sin cabeza de Lenin. Una placa debajo decía:

“Símbolo del jugador que soñó con ganar sin esforzarse.”


Desde entonces, algunos jóvenes idealistas pasan por el museo y juran que, algún día, devolverán al campo la zapatilla izquierda. Hablan de justicia, igualdad y revolución futbolística. Pero no traen otra zapatilla. Ni pelota. Ni ganas de entrenar.


Y así, en el rincón más polvoriento del museo, la zapatilla espera.

Nadie sabe si alguna vez volverá al césped. Pero todos saben que, aunque lo haga, seguirá tropezando con la realidad.


4 de diciembre 2025 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

RES POLITICA MUNDIALIS - 19. PERÚ EN EL CONCURSO INTERNACIONAL DEL "MEJOR DESAYUNO DEL MUNDO"

RES POLITICA MUNDIALIS - 46. EL DÍA MÁS GRIS Y TRISTE DE NUESTRA HISTORIA ESTÁ POR LLEGAR

RES POLITICA MUNDIALIS - 42. CRÓNICA DE UNA "ALERTA ROJA" ANUNCIADA